El mejor foco LED para un armario de 100×100 y de 120×120

El mejor foco LED para un armario de 100×100 y de 120×120

Si ya has dado el salto a un armario de 100×100 o de 120×120 cm, la elección del foco LED de cultivo cambia de criterio. En un 60×60 casi cualquier cosa razonable ilumina el espacio; a partir de un metro cuadrado, el problema deja de ser la cantidad de luz y pasa a ser repartirla bien hasta las esquinas.

Lo primero: los vatios no son la medida

El vataje dice lo que consume la luminaria, no la luz que reciben tus plantas. Dos focos del mismo consumo pueden dar resultados muy distintos según su eficiencia y su óptica. Los tres datos que sí deciden son:

  • La cobertura que declara el fabricante. Es el punto de partida más fiable: cada modelo indica para qué superficie está pensado, y en floración suele ser menor que en crecimiento.
  • El PPF, en µmol/s. Cuánta luz útil emite la luminaria en total. Lo explicamos en la guía de micromoles por segundo.
  • La uniformidad. De poco sirve un pico enorme en el centro si las plantas de las esquinas se quedan cortas. Es justo lo que se nota al pasar de 80×80 a 120×120.

En las fichas de nuestro catálogo verás la eficiencia en µmol/J cuando el fabricante publica el PPF: es el PPF dividido entre los vatios, y te dice cuánta luz útil sacas por cada euro de electricidad.

Armario de 100×100: el punto dulce

Es la medida más habitual entre cultivadores domésticos que ya van en serio. Aquí la franja que solemos servir es la de 200 W a 500 W para un ciclo completo, y se sube hacia 600 W–900 W cuando el objetivo es floración intensa.

Una sola luminaria bien dimensionada suele bastar. Revisa que la cobertura declarada cubra el metro cuadrado en floración, no solo en crecimiento: es el error más común al comparar modelos.

Armario de 120×120: aquí ya conviene pensar en el reparto

Un 120×120 son 1,44 m², casi un 50 % más de superficie que un 100×100. La franja natural es la de 600 W a 900 W, y es donde empieza a tener sentido plantearse dos luminarias en lugar de una.

Una luminaria o dos

Con una sola ganas en sencillez: un punto de anclaje, un cable, un control. Es la opción razonable si el modelo declara cobertura para esa superficie.

Con dos de menor potencia ganas uniformidad: al repartir los puntos de luz, las esquinas reciben mejor y puedes ajustar la altura de cada una. A cambio necesitas más colgadores, más cableado y un temporizador con salidas suficientes.

Lo que se te va a olvidar presupuestar

A partir de 600 W el calor deja de ser un detalle. Antes de decidir el foco, cuenta con:

  • Extracción dimensionada para el volumen del armario. Un LED potente en un espacio mal ventilado rinde peor y estresa la planta.
  • Altura de trabajo suficiente. Necesitas margen para separar el foco cuando las plantas crezcan.
  • Colgadores y cableado. Están en accesorios y componentes y siempre aparecen a última hora.

Cómo elegir sin volverte loco

Ordena los candidatos por eficiencia (µmol/J) dentro de tu presupuesto, descarta los que no declaren cobertura para tu superficie en floración, y entre los que queden quédate con el que tenga mejor uniformidad. Si prefieres saltarte la comparación, dinos las medidas en el asesor de potencia y te acotamos la franja, o cuéntanos tu montaje y lo miramos contigo.

Puedes ver todo lo disponible en iluminación LED para cultivo y usar el comparador para poner dos o tres modelos uno al lado del otro.

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