Casi todos pinchamos en lo mismo al empezar con LED. Si te ahorras estos cinco errores, tu cultivo (y tu bolsillo) lo van a notar. Vamos.
1. Elegir mal la potencia
Ni corto ni pasado. Un foco pequeño da floración pobre; uno enorme mal regulado quema y dispara la factura. Calcula según tu espacio en vatios por m².
2. Poner el foco a la altura equivocada
Demasiado cerca quema las puntas; demasiado lejos estira las plantas. Te damos las distancias en a qué altura poner el foco.
3. No usar temporizador (o tener fugas de luz)
El ciclo de luz tiene que ser constante. Un temporizador lo automatiza, y en floración cuida que la oscuridad sea total. Cómo programarlo: ciclo 18/6 y 12/12.
4. Fijarte solo en los vatios
Dos focos de 600W pueden dar luz muy distinta. Mira los µmol/s y la eficiencia (µmol/J), no solo la potencia.
5. Ignorar el consumo
El LED gasta menos que el sodio, pero gasta. Elige modelos eficientes y, si la luz te sale cara, que un asesor energético te ayude a ahorrar en tu factura de luz.
Resumen rápido: potencia adecuada, altura correcta, ciclo constante, mira los µmol/s y controla el gasto. Con eso ya juegas en otra liga.
Equipo que no falla
Para empezar con buen pie: Lumatek Attis 300W (1 m²), Gavita 645W y un temporizador TBOX. ¿Dudas? Te asesoramos sin compromiso.



